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Piel grasa en verano: por qué empeora y qué necesita realmente

person Publicado por: Silvia Pascual En:

 ¿Tu piel produce más grasa en verano pero tienes menos granitos? Te explicamos por qué ocurre y qué necesita realmente tu piel durante los meses de calor.

¿Más grasa pero menos granitos? Lo que realmente ocurre con tu piel en verano.

Hay una conversación que se repite todos los veranos en el centro.

Hay clientas que llegan diciéndome:

"Silvia, tengo la piel muchísimo más grasa. Me salen más brillos, noto los poros más abiertos y siento la piel pesada durante todo el día."

Y otras me dicen justo lo contrario:

"Pues yo este verano casi no tengo granitos. Parece que el acné me ha mejorado."

Y aunque parezca una contradicción, ambas cosas pueden estar ocurriendo al mismo tiempo.

Hoy quiero explicarte por qué sucede y qué necesita realmente tu piel durante los meses de más calor.

Piel grasa en verano

¿Por qué la piel grasa empeora en verano?

Cuando suben las temperaturas, la piel trabaja más para protegerse.

El calor hace que aumente la actividad de las glándulas sebáceas, por lo que producimos más sebo. Además, sudamos más y sobre la piel se acumulan restos de protector solar, contaminación y células muertas.

Todo ello favorece que la piel se vea más brillante, que los poros parezcan más visibles y que aparezca esa sensación de piel congestionada que muchas personas describen durante el verano.

Y aquí quiero hacer una aclaración importante.

La grasa no es la enemiga.

El sebo tiene una función fundamental: proteger la piel y evitar que pierda agua. El problema aparece cuando se produce en exceso y ese equilibrio se rompe.

Por eso, el objetivo nunca debe ser eliminar toda la grasa, sino ayudar a la piel a regularla.

Entonces… ¿por qué parece que el acné mejora?

Aquí viene la parte curiosa.

Aunque la piel produce más grasa, muchas personas sienten que durante el verano tienen menos granitos.

Pero no significa que el acné haya desaparecido.

Por un lado, el bronceado hace que las marcas y el enrojecimiento sean menos visibles, por lo que la piel da la sensación de estar más uniforme.

Y, además, la piel activa uno de sus mecanismos naturales de protección frente al sol: la capa más superficial, llamada estrato córneo, se vuelve ligeramente más gruesa.

Ese pequeño engrosamiento actúa como una barrera protectora frente a la radiación solar, pero también puede hacer que algunas lesiones tarden más en salir a la superficie.

Es decir, muchas veces el acné no mejora realmente. Simplemente permanece más oculto.

¿Y qué ocurre cuando termina el verano?

Aquí es donde muchas personas empiezan a entender lo que les pasa cada septiembre.

Durante todo el verano la piel ha producido más grasa y muchos poros se han ido obstruyendo poco a poco.

Cuando disminuye la exposición al sol y la piel recupera su ritmo normal de renovación, esos comedones que se habían ido formando comienzan a salir a la superficie.

Por eso, después de las vacaciones es muy habitual notar un brote de acné, más puntos negros o una piel mucho más congestionada.

No significa que el verano haya empeorado tu piel de un día para otro.

Lo que ocurre es que los cambios que se han ido produciendo durante semanas empiezan a hacerse visibles.

El error que veo con más frecuencia

Cuando aparecen los brillos, muchas personas intentan combatirlos utilizando productos demasiado agresivos.

Limpiadores que resecan, exfoliaciones excesivas o cosméticos que dejan la piel completamente tirante.

Y ese suele ser el mayor error.

Cuando eliminamos demasiado la grasa natural de la piel, esta intenta compensarlo produciendo todavía más sebo.

Entramos así en un círculo difícil de romper.

¿Qué necesita realmente una piel grasa en verano?

La clave no está en utilizar más productos, sino en utilizar los adecuados.

Una limpieza suave mañana y noche, una hidratación ligera adaptada a tu tipo de piel, un protector solar con una textura adecuada y una rutina personalizada suelen marcar una gran diferencia.

Y, por supuesto, evitar la tentación de "castigar" la piel pensando que cuanto más la resequemos, mejor estará.

Mi consejo

Si cada verano notas que tu piel cambia, aparecen más brillos o al volver de vacaciones empiezan los brotes, no te preocupes: es una situación muy habitual y, sobre todo, tiene explicación.

Mi consejo es que no elijas los productos por tu cuenta ni porque le hayan funcionado a otra persona.

Cada piel responde de una forma diferente y necesita unos cuidados específicos.

Un buen diagnóstico nos permite entender qué le está ocurriendo a tu piel en ese momento y recomendar tanto la rutina cosmética más adecuada como los tratamientos de cabina que realmente necesita para recuperar el equilibrio.

Porque cuando entendemos el porqué de lo que está pasando, cuidar la piel deja de ser una cuestión de probar productos y pasa a ser una cuestión de tratarla con conocimiento.

Si sientes que tu piel cambia cada verano y no sabes cómo gestionarlo, estaremos encantadas de ayudarte.

Pide tu cita en el 626 47 87 17 o escríbenos directamente. Valoramos tu piel y te orientamos sin compromiso.

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